Resumen
El período va de la caída del Imperio sasánida, en 651, a la llegada de los turcos selyúcidas, hacia 1040. Irán lo gobernaron primero el califato omeya y después el abasí, y la conversión al islam avanzó poco a poco a lo largo de esos siglos. Los estudiosos de origen iranio se convirtieron en figuras centrales de la civilización islámica en general: al-Juarismi en matemáticas y, más tarde, Avicena en filosofía y medicina.
Hitos principales
La revolución abasí de 747-750 empezó en Jorasán con una fuerte participación irania, y la nueva capital califal de Bagdad —construida cerca de la vieja Ctesifonte— absorbió la tradición administrativa y la cultura cortesana persas, del cargo de visir a la familia barmakí. Los siglos IX y X, llamados a veces el interludio iranio, vieron surgir dinastías iranias semiindependientes e independientes: los tahiríes, los safáríes y los samánidas en el este, y los buyíes en el oeste, que tomaron la propia Bagdad en 945. La corte samánida de Bujará patrocinó el renacer del persa como lengua literaria escrita en alfabeto árabe; la poesía neopersa empieza con Rudaki y culmina en el Shahnameh de Ferdowsi, de h. 1010.
Final y transición
La era termina hacia 1040, cuando los turcos selyúcidas derrotaron a los gaznávidas en Dandanaqan y tomaron la meseta iraní. Aquello abrió siglos en los que dinastías túrquicas gobernaron Estados moldeados por la cultura persa.