Resumen
El Período Kofun es cuando el vestido japonés deja de envolverse y empieza a cortarse a medida. El kantoi sin coser del Yayoi deja paso a un conjunto de dos piezas cortado y cosido que llega desde la península de Corea y, como el período puso figuras de arcilla alrededor de sus túmulos, hay un registro escultórico amplio de gente llevándolo.
Prendas y estilo principales
Los haniwa muestran una prenda superior que cierra por delante y se ata con cordones en el pecho, llevada por los hombres sobre pantalones recogidos y atados por debajo de la rodilla, y por las mujeres sobre una falda larga plisada. Las mangas van montadas, las costuras se ven, y quienes cierran son los cordones y no una faja: todo ello construcción que el período anterior no tenía.
El adorno es abundante y sobrevive donde no lo hace la tela: sartas de cuentas al cuello, magatama en forma de coma, brazaletes y, entre la élite, coronas y zapatos de bronce dorado recuperados de las tumbas de túmulo, unos zapatos demasiado frágiles como para haber caminado con ellos.
Los haniwa muestran además lo que la élite hacía y no solo lo que llevaba puesto —guerreros con armadura, mujeres con vestido ritual, halconeros y músicos—, así que las figuras registran el oficio y el rango junto al traje.
Transición
La corte de Asuka convirtió esta influencia continental en reglamento y adoptó unos grados de gorra en los que el color marcaba el cargo, y el vestido japonés entró en su largo período de traje cortesano de modelo chino.