Resumen

El Período Asuka es cuando el vestido japonés se convierte por primera vez en ley. En 603 la corte estableció doce rangos oficiales distinguidos por el color de una gorra y, desde ese momento, lo que un hombre llevaba en la corte era una declaración de grado y no de gusto: el comienzo de mil años de traje cortesano japonés reglado.

Prendas y estilo principales

El kan’i junikai asignaba a cada uno de los doce grados una gorra de un color fijo, en un esquema tomado de los sistemas de rango chinos y de las virtudes confucianas. Es la primera vez en Japón que la ropa queda atada por ley al cargo, y llegó con la misma oleada de préstamos continentales que trajo el budismo, el calendario y un Estado burocrático.

El propio vestido de corte se movió hacia los modelos chinos: una túnica de mangas anchas cruzada por delante, llevada con pantalones o con una falda y con una gorra, que sustituyó en la cúspide de la sociedad al conjunto de dos piezas atado con cordones del Período Kofun.

El budismo trajo el vestido monástico —el kesa, un manto rectangular de retales unidos que se lleva sobre el hombro—, que no tenía precedente en Japón y que pasó a ser una parte permanente del paisaje visual.

Los murales de la tumba de Takamatsuzuka, pintados al final de esta era, muestran grupos de hombres y mujeres con túnicas continentales y faldas plisadas, y son lo más parecido a una fotografía del vestido de la corte de Asuka.

Transición

El Estado ritsuryo extendió estas reglas hasta los códigos de vestimenta más completos de Nara, que prescribían el vestido para cada rango y cada ocasión.