Resumen
Un magatama es una cuenta curva, más gruesa en un extremo, donde está perforada, y afilada hasta una cola: la forma que le da su nombre, la joya curva. Las mejores son de jadeíta, y casi toda la jadeíta viene de un solo sitio, la zona de Itoigawa, en la costa del mar del Japón, la única fuente del archipiélago. Otras se trabajaron en jaspe, ágata, talco y, más tarde, vidrio.
Cómo se lleva
Los magatama se ensartaban en cordones y se llevaban al cuello, sueltos como colgante o en cantidad alternando con las cuentas tubulares kudatama. Se encuentran en tumbas y no en viviendas, y se encuentran con unas personas y no con otras, así que se leen como marca de posición y no como joyería diaria. El tamaño y el material llevan la misma señal: una cuenta grande de jadeíta trabajada representaba trabajo y un viaje largo.
Historia
La forma aparece ya en el período Jomon y alcanza su cima en los siglos Yayoi y Kofun, cuando el jade de Itoigawa recorría el país entero y cruzaba a la península de Corea, donde las cuentas en forma de coma cuelgan de las coronas de Silla. El adorno de este tipo se apagó cuando llegó el budismo y cambió la práctica funeraria, pero la forma no desapareció: el Yasakani no Magatama sigue siendo uno de los tres tesoros sagrados de la casa imperial.