Resumen
El vestido timúrida se conoce con una precisión insólita para una corte del siglo XV, porque esa misma corte perfeccionó el manuscrito ilustrado. La miniatura persa alcanzó su cima en Herat, y sus pintores registraron la ropa a una escala de pocos centímetros con el dibujo de la tela todavía legible.
Prendas y estilo principales
La silueta masculina es una túnica larga, ceñida a la altura del pecho y abierta en vuelo por debajo, cruzada por delante y sujeta con una faja a la cintura, llevada sobre pantalones y botas y con un turbante enrollado en la cabeza. Encima podía ir un abrigo más amplio de mangas colgantes, una forma heredada del siglo mongol.
Lo importante son los textiles. Las sedas timúridas llevan un estampado descendiente de los repertorios persa y chino a la vez —las conquistas mongolas habían conectado ambos—, con loto, banda de nubes y roleos florales tejidos y bordados en repetición fina.
Behzad, activo en Herat a finales de siglo, es el pintor que suele citarse, y los manuscritos de su círculo muestran el vestido en detalle: túnicas superpuestas, fajas estampadas y turbantes enrollados de distinta manera según el rango y el oficio. Las campañas del propio Tamerlán habían llevado a Samarcanda tejedores y artesanos por la fuerza, y eso explica en parte lo consumado de la cultura material.
Transición
Los safávidas sustituyeron el turbante timúrida por otro enrollado sobre un alto bastón rojo, el taj, que hacía visible en la cabeza una lealtad religiosa y dinástica.