Resumen
Tras la batalla de Dandanaqan (1040), Tugril tomó la meseta iraní y entró en Bagdad en 1055, donde el califa lo nombró sultán. Aquel acto fijó el modelo del Estado: armas túrquicas gobernando a través de una administración persa, con la legitimidad que otorgaba el califa.
Hitos principales
Con Alp Arslan y Malik Shah I, y con el gran visir persa Nizam al-Mulk, el imperio alcanzó su apogeo; la victoria sobre Bizancio en Manzikert (1071) abrió Anatolia al poblamiento túrquico y se ve a menudo como un gozne de la historia mundial. Nizam al-Mulk escribió el Siyasatnameh, el libro del gobierno, levantó la red de madrasas Nizamiyya y usó el sistema iqta para financiar el ejército con las rentas de la tierra. Lo asesinaron en 1092, obra según la tradición de los asesinos, los ismaelitas nizaríes de Alamut. El persa fue la lengua de la corte y de la literatura, y la era está marcada por la reforma del calendario de Omar Jayam (el calendario yalalí, 1079) y por una gran arquitectura de mezquitas, como las cúpulas de la mezquita del Viernes de Isfahán.
Final y transición
Tras la muerte de Malik Shah en 1092, las guerras sucesorias fragmentaron el imperio en sultanatos regionales y Estados atabeg. La línea irania terminó en 1194, cuando los corasmios mataron a Tugril III. Estos gobernaron Irán brevemente, hasta la tormenta mongola de 1220.