Quién fue

Ibn Sina, latinizado como Avicena (h. 980-1037), nació cerca de Bujará, en el actual Uzbekistán, dentro del reino samánida. Su carrera se desarrolló en cortes iranias —Gorgán, Rey, Hamadán, Isfahán— y murió en Hamadán, donde está su mausoleo. Según su propio relato, en una autobiografía que se conserva, fue un prodigio que dominó las ciencias muy joven; sirvió a gobernantes como médico y a veces como visir, y escribió de camino y en la cárcel.

Qué hizo

Su Canon de medicina (al-Qanun fi al-Tibb) sistematizó la medicina grecoárabe y, en traducción latina, sirvió de manual médico europeo de referencia durante siglos, hasta la primera Edad Moderna. Su enciclopedia filosófica, el Libro de la curación (al-Shifa), expuso una metafísica —la distinción entre esencia y existencia, el Existente Necesario, el experimento mental del hombre volante— que, según la valoración habitual, marcó tanto la filosofía islámica posterior como, a través de las traducciones latinas, la escolástica europea medieval. Escribió sobre todo en árabe, y también en persa.

Legado

Avicena es una figura central de la edad de oro islámica y del patrimonio intelectual iranio. Su nombre se hizo proverbial como el del médico y filósofo por excelencia en toda Eurasia, y se le conmemora en el mundo de habla persa y fuera de él.