Quién fue
Saadi de Shiraz (h. 1210-1291/92, con fechas inciertas) figura entre los poetas persas más queridos. Dejó Shiraz de joven durante las convulsiones de la era corasmia y mongola y viajó durante décadas por el mundo islámico, aunque los estudiosos advierten de que el alcance de los viajes que describe en sus obras es en parte una construcción literaria de sí mismo.
Qué hizo
Volvió a Shiraz con los gobernantes locales salgúridas y produjo sus dos obras maestras en años sucesivos: el Bustán (el huerto, en verso, 1257) y el Gulistán (el jardín de rosas, en prosa y verso mezclados, 1258), cuentos morales contados con ingenio y sabiduría mundana en un estilo de célebre limpidez. Sus gacelas figuran entre la gran tradición lírica persa y, según la valoración habitual, su estilo en prosa marcó la enseñanza literaria persa durante siglos.
Legado
Su célebre verso sobre la humanidad como un solo cuerpo —con sus miembros creados de una misma esencia, de modo que cuando uno sufre los demás no pueden descansar— se asocia a menudo con las Naciones Unidas: una alfombra persa con el verso, regalada por Irán, cuelga desde 2005 en una sala de reuniones de la sede de la ONU en Nueva York —la afirmación popular de una inscripción en la entrada es un mito— y el presidente estadounidense Barack Obama citó el verso en su mensaje de Noruz de 2009. Su tumba de Shiraz, el Saadieh, reconstruida a mediados del siglo XX, es un monumento importante, y en Irán se le conmemora un día cada año.