Resumen

En la Antigüedad, la toga y otras prendas drapeadas y, desde la Edad Media, la seda de Lucca y después de Florencia y de Venecia hicieron de Italia un centro de los textiles y del vestido.

La historia del vestido

En el Renacimiento, las cortes italianas y sus sedas y terciopelos encabezaron la moda europea. Esa delantera pasó a España y a Francia en la Edad Moderna, pero después de la Segunda Guerra Mundial Italia —con Milán como centro y armada con la sastrería y el trabajo del cuero— volvió a ser un motor de la moda mundial.