Resumen

Los qajar, una dinastía de la tribu turcomana qajar, gobernaron Irán de 1796 a 1925 y trasladaron la capital a Teherán, que sigue siendo desde entonces la capital de Irán. El fundador, Agha Mohammad Jan, reunificó Irán con una severidad notoria —su saqueo de Tiflis, en septiembre de 1795 (la batalla de Krtsanisi), destruyó la ciudad, con miles de muertos o llevados cautivos, aunque las cifras varían—, se coronó en 1796 y fue asesinado en 1797. Dos guerras desastrosas con Rusia le costaron a Irán el Cáucaso con los tratados de Golestán (1813) y Turkmanchai (1828), y este último se convirtió en sinónimo de humillación. Después, Gran Bretaña y Rusia convirtieron el país en un colchón de concesiones y de zonas de influencia —formalizadas en 1907— sin colonizarlo formalmente.

Hitos principales

Una concesión del tabaco otorgada a un súbdito británico en 1890 desencadenó la protesta nacional del tabaco, respaldada por una fatua clerical de boicot, y se canceló en 1892: suele verse como la primera victoria política de masas del Irán moderno. La concesión petrolera de D’Arcy, de 1901, llevó al primer hallazgo de petróleo de Oriente Medio (1908) y a la Anglo-Persian Oil Company. La revolución constitucional de 1905-1911 dio a Irán una constitución y un parlamento. La era produjo además la pintura y la fotografía qajar, los primeros periódicos y el politécnico Dar ul-Funun (1851), el comienzo de la enseñanza moderna.

Final y transición

En la Primera Guerra Mundial, un Irán nominalmente neutral fue ocupado por fuerzas rusas, británicas y otomanas, y siguieron el hambre y el caos; las estimaciones de muertos por la hambruna varían enormemente. El golpe de 1921 llevó al poder a Reza Jan y, en 1925, el Majlis depuso al último sah qajar y se proclamó sah a Reza Jan como Reza Shah.